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miércoles, 24 de mayo de 2017

ESTE JUEVES...RELATO

                           
                 LOS COLORES DE NUESTRO SILENCIO


El silencio es algo extraño, te gusta; pero a la vez temes, puede tener algo de tragedia y también puede ser maravilloso, el silencio de la naturaleza, o el de la relajación. Cuando estoy en silencio los colores que me vienen a la cabeza son los pasteles, azules, rosas y verdes, muchos verdes como los paisajes, que invitan a la contemplación y dejarte llevar por tus pensamientos. Los azules por el cielo, con sus diferentes tonos que nos crean la sensación de profundidad, y el agua, con ese sonido de  ríos en movimiento, y las pequeñas cascadas, que son una delicia, te dejan con una maravillosa sensación de paz. Los rosas pasteles por las nubes, esos pequeños algodones que surcan el cielo y que nos deleitan con imaginativas formas, que nos cuentan pequeñas historias que tal vez un día no muy lejano te toque vivir.
También el silencio me recuerda al blanco, sobre todo porque al relajarte siempre te dicen: Pon la mente en blanco, y lo que cuesta, porqué los pensamientos se disparan solos aunque no quieras. Cómo admiro a esos monjes budistas que lo consiguen a base de un gran entrenamiento si; pero lo logran.
El silencio, ese gran desconocido en un mundo lleno de ruidos y sonidos desagradables que nos producen un gran estrés. Por eso de vez en cuando necesitamos apartarnos de esas grandes ciudades para buscarlo.
El blanco, el azul cielo, el rosa pastel y el verde, esos son los colores de mi silencio, no se si son los más bonitos; pero si sé que son mis colores.
MÁS COLORES DEL SILENCIO EN CASA DE Mª JOSÉ

domingo, 21 de mayo de 2017

ESTE JUEVES...RELATO

                                          MI RELACIÓN CON EL MAR


Siempre he tenido una relación dual con el mar. He vivido en una ciudad en la que queda cerca la playa, y de niña me gustaba bañarme y chapotear en el agua, vamos, como les pasa a todos los niños. El caso es que lo de tomar el sol no era lo mío, siempre he sido muy blanca y lo único que conseguía era ponerme roja como una gamba, me molestaba mucho y a mis padres les costaba sacarme del agua, entonces me ponía debajo de la sombrilla y comenzaba ha realizar castillos de arena, que casi siempre se deshacían; pero yo insistía y insistía, y al final lograba que alguno se mantuviera en pie al menos diez minutos. También me agradaba mucho jugar con la pelota hinchable de playa, sobre todo cuando iba con mi primo, tenía un año menos que yo y nos lo pasábamos bomba. De mayor era más inusual mis baños en la playa, menos cuando los amigos y amigas se apuntaban claro, si quería ir con la pandilla había de hacer sacrificios.  Entonces el baño más bien era escaso y los paseos por la orilla del mar más largos, en especial si me acompañaba algún amigo. Me gustaba caminar por la arena, viendo como mis pies se hundían y volvían a salir a la superficie, una y otra vez. Alguna vez ya de adulta me acercaba al mar de noche y en aquel momento, la atmósfera se transformaba y el sonido adquiría un protagonismo especial, muy diferente de por las mañanas donde las voces de las personas y niños se confundían con el ruido de las olas.
Ese sonido era balanceante y si mirabas largo y tendido hacia el horizonte, te hipnotizaba, y solo esperabas con delirio que la ola rompiera otra vez contra la arena para ver su espuma blanca y sentir aquel sonido envolvente.
Siempre he admirado la inmensidad del mar, el no saber que se esconde más allá del horizonte, como nuestros antepasados que pensaban que detrás se ocultaban monstruos para devorarnos. Esa grandiosidad a veces asusta, porqué sabemos que el mar puede ser bueno o malo, hay muchas personas que dejan su vida en él.
A pesar de esta dualidad, doy las gracias por haber nacido en un país rodeado de mar y haber podido entrar en contacto con él, es algo que no tiene precio.

miércoles, 10 de mayo de 2017

ESTE JUEVES...RELATO

                               EL CONTRATO


   EL PACTO

Nunca le había gustado firmar documentos, la verdad es que lo odiaba, pensaba que un buen encaje de manos con la palabra dada era suficiente. Muchos amigos le decían iluso; pero él tenía comprobado que por muchos documentos que hubiera, si la gente no quería cumplir con el pacto no lo haría y más si la cuestión era el dinero, éste siempre crea enemigos y si alguien no quiere pagar por muchos papeles que halla por medio no lo hará.
Un día un amigo suyo se quedó en el paro y se encontraba con el agua al cuello, no podía pagar la hipoteca  y el desahucio planeaba sobre su cabeza. No le quedaba nadie a quién acudir, ni la familia le ayudaba, y a él, a su mujer e hijos le quedaban días para ir a parar a la calle. Una noche apareció en su casa, y con lágrimas en los ojos le pidió dinero, al menos para pagar dos o tres meses. Lo miró y vio que era sincero, entonces decidió dejarle el dinero, sabía que quizás no se lo pagaría; pero su amigo le estrechó la mano y le dijo que no se preocupara, se lo pensaba pagar, cuando pudiera lo haría y le dio su palabra.
En esos tres meses no cambiaron las cosas; pero su amigo no le pidió más dinero, acudió a la plataforma antidesahucios y así fue aguantando hasta que por fin encontró trabajo, temporal claro; pero trabajo, cosa que ya daba por perdida. Después de varios meses fue a buscarlo y le comenzó a entregar parte de la deuda, poco a poco; pero cada mes le dio una parte y así consiguió saldarla. Él confió, y su amigo no le defraudó; la suerte al final no le dio la espalda y consiguió lo que parecía imposible.
Por eso él siempre confiaría en la palabra dada y de momento el tiempo le daba la razón.
MÁS CONTRATOS EN CASA DE MATICES

miércoles, 3 de mayo de 2017

ESTE JUEVES...RELATO

                                              EL ESCENARIO ES SUYO


No le encontraba sentido a la vida, vivir, morir, ¿Para qué? Llevaba unos  meses completamente desorientado, la separación de mi mujer, la muerte de mis padres. Pensaba,: Y ahora, ¿ qué hago yo aquí? He de deciros que la idea del suicidio se me pasó más de una vez por la mente.  Debía de hacer alguna cosa sino quería volverme loco, y fue  entonces cuando calló en mis manos  una revista que hablaba de viajes, entre ellos un retiro espiritual con monjes budistas, y no hacía falta irse a China, en concreto en Escocia, en una isla privada, con una naturaleza impresionante estaba mi salvación
Después de mirarme bien aquel folleto, decidí apuntarme y sin pensarlo en exceso, en menos de una semana ya me encontraba en aquel paraiso. Aprendí a meditar y a encontrarme conmigo mismo, sentirme bien, en pensar que vivir es algo precioso y disfrutar de la naturaleza formando parte de ella, Me hubiera quedado allí toda la vida, respirando aquel aire puro, gozando con el silencio, algo imposible en la ciudad, donde éste a veces te da miedo y necesitas de alguien a tu lado, que te de conversación, con el que te puedas desahogar en los malos momentos y con el que te diviertas en los buenos.Y eso, no es que sea malo, es que  te puede crear dependencia e insatisfacción, sobretodo sino tienes tu propio espacio . Ahora me siento preparado para asumir nuevos retos, y sé que si me encuentro mal siempre podré regresar a la naturaleza, para cargarme nuevamente de energía y afrontar los constantes desafíos de la vida.
MÁS ESCENARIOS EN CASA DE ROXANA

miércoles, 19 de abril de 2017

ESTE JUEVES...RELATO

                                                 RELATO CON FECHA


Entraba en esa etapa que no me gusta mucho recordar, la menopausia, la cincuentena, una cifra que no atrae demasiado. Los treinta es la edad adulta, los cuarenta la madurez plena; pero los cincuenta, ¡Ay los cincuenta! ¿Cómo los podríamos llamar? ¿Tal vez la preparación para la tercera edad? No sé, quizás no hay que pensar tanto, es otra etapa más de la vida, ni peor ni mejor, diferente. El caso es que llegó el 1 de marzo del 2010, el día fatídico, de los cuarenta y nueve pasaba a esa edad incalificable, así que decidí no pensar, y me fue bien. Al medio día llamaron a la puerta y un gran ramo de flores apareció delante de aquel hombre desconocido que diciendo mi nombre me las entregó, eran de mi marido, todo un detalle. Me hizo muchísima ilusión y me sentí feliz. Ya a la tarde mis cuñados me regalaron una máquina Nexpreso, sabían que me gustaba mucho el café en esos nuevos aparatos llenos de glamour, y consiguieron arrancarme una sonrisa de felicidad. Me sentía plena y no notaba ese paso de los cuarenta y… a los cincuenta y… Ese día no, no me dolía nada, me encontraba igual que el día anterior y la jornada se me pasó volando.
La verdad es que ya han pasado siete años, y se nota en muchas cosas, sobre todo en la salud; pero lo que importa es seguir teniendo ese espíritu joven que aunque pasen los años no se debe perder, las ganas de aprender, enriquecerte como persona y intentar ser lo más feliz posible. Eso, es lo más importante.
MÁS FECHAS SEÑALADAS EN CASA DE JUAN CARLOS

miércoles, 5 de abril de 2017

ESTE JUEVES...RELATO

                         PRIMEROS AMORES DE INFANCIA 


María tenía diez años; pero ya empezaba a fijarse en los compañeros de  clase, sobretodo en uno, Luís, había venido nuevo y era tan guapo que no podía dejar de pensar en él. Su madre la notaba distraída y más reservada que de costumbre; pero no le dio demasiada importancia. Se sentaba dos filas más atrás que ella; pero le era inevitable mirarlo.
Un día fueron de excursión y Felipe, que así se llamaba el muchacho se sentó a su lado, y empezaron a hablar. Hacía un mes que él y su familia se tuvieron que trasladar de Sevilla, a su padre le salió un trabajo en Barcelona y no les quedó más remedio que hacer las maletas. Se sentía muy solo, allí dejó todos sus amigos. Sus padres le dijeron que no se preocupara que haría nuevos; sin embargo le estaba costando. Hablando y hablando llegaron a su destino y no se despegaron ni un solo minuto. Ni que decir tiene que las amigas de María cuchicheaban sin parar.
Era su mejor amigo y quedaban siempre que les era posible uno en casa del otro para realizar los deberes, hasta que un día en el patio del colegio se dieron un beso, ya eran novios, no podían pasar el uno sin el otro. Se enteraron hasta los padres, y pensaron: --Bah, cosas de críos! Pero esos críos se querían y creían que nunca se separarían. Es lo que tiene el primer amor.
Un día Felipe no vino al colegio, María pensó que se encontraba enfermo, aunque era bien extraño que se encontrara mal el último día de clase. Entonces  decidió irlo a ver a su casa. Llamó varias veces al timbre y no contestaban: Tantas veces picó que  la vecina de al lado salió y le dijo que se habían marchado nuevamente a Sevilla. La niña comenzó a llorar sin parar y la vecina le dio tanta lástima que se acordó que el niño le dio una carta para ella, ya que no pudo despedirse en persona. Allí le decía que a su padre lo volvieron a llamar de Sevilla para un nuevo trabajo, y no le dejó  que se despidiera de ella, les faltó tiempo para volver a hacer las maletas y regresar a su tierra, no les importó lo más mínimo sus sentimientos, no sabía como podría vivir sin ella; pero le prometía que le escribiría cada día.
  Y fue verdad al principio; aunque poco a poco las cartas se fueron espaciando, hasta que al final, Felipe fue un bonito recuerdo de un primer amor que poco a poco se fue disipando; aunque en el fondo de su corazón siempre se acordaría de aquel primer beso.
MÁS AMORES INFANTILES EN CASA DE MOLÍ

miércoles, 29 de marzo de 2017

ESTE JUEVES...RELATO

                                              COMO LLEGAR A FINAL DE MES


Mario a sus cincuentidos años se había quedado en el paro, después de más de veinticinco años en aquella empresa. No se lo podía creer, su vida dio un vuelco inexplicable, nunca pensó que le pasaría algo así, y ahora, ¿qué le esperaba? ¿Buscar trabajo? ¿Quién lo querría? Se encontraba en estado de xoc y hasta que no fueron pasando los días no se empezó a adaptar a la nueva situación. Su mujer no ganaba demasiado y los chicos de momento estudiaban y no traían dinero a casa. Intentarían apañarse; aunque iba a ser difícil.
 Mientras el cobró el paro, iban bien; pero cuando se acabó apenas les alcanzaba. Comían menos carne, como máximo pollo, y de pescado, nada de merluza, halibut que era más barato, ah, y lo de salir a comer alguna vez, como que no, al menos mientras las cosas no se arreglaran.
 Pasaron dos años y seguía sin conseguir trabajo, solo los veranos de camarero en algún chiringuito de mala muerte, porque los de categoría preferían gente más joven, incluso se planteó ir a la vendimia; pero le echaban para atrás sus años, pensaba que no aguantaría.
El tiempo no daba tregua y si no encontraba algo pronto no llegaría a tener una jubilación. Así que al final se decidió, se fue a Francia y comenzó a trabajar en la vendimia, rodeado de jóvenes llenos de vida e ilusiones, ellos le animaban en sus momentos bajos, sobre todo cuando su espalda no aguantaba y echaba tanto de menos a su familia. Resistió, lo hizo por él, por su familia y por todos sus sueños rotos. Al final consiguió trabajar lo suficiente para tener una digna jubilación, y valió la pena, conoció a gente estupenda que le enseñaron que en la vida no todo está perdido, hay que luchar y al final siempre, siempre obtienes tu recompensa.
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